Platón
y su concepción de la realidad
Aprendizajes esperados:
- Comprender la teoría de las ideas de Platón.
- Evaluar puntos fuertes y débiles de la concepción de la realidad de Platón.
La teoría platónica de
las ideas. Esta convicción moral profunda y esta idea del concepto, las recoge
Platón de Sócrates. Pero inmediatamente extiende, amplifica el uso del
concepto, ya no sólo para la geometría, no sólo para las virtudes, como
Sócrates, sino en general, para toda cosa en general. Convierte, pues, Platón
el concepto en el instrumento para la determinación de toda cosa en general, e
inmediatamente pone en relación esta aportación socrática con las enseñanzas
recibidas de Parménides; une la idea de concepto, de" "logos",
con la idea de "ser" y con los atributos del ser parmenídico, y de
aquí resulta exactamente la solución peculiar de Platón al problema metafísico,
su teoría de las ideas. He podido descubrir también entre mis muy escasos libros
un pasaje de Aristóteles en que explica cómo Platón llegó a su filosofía, cómo
Platón. llegó a su propio sistema. Se lo leeré a ustedes y verán que es
exactamente tal como acabo de describir. Dice Aristóteles: "El que
Sócrates se ocupase de los objetos éticos y no de la naturaleza en general,
buscando en aquellos objetos éticos lo que tienen de general, y encaminando su
reflexión principalmente a las definiciones indujo a Platón, que lo seguía, a
opinar que la definición tenía como objeto algo distinto de lo sensible".
He aquí la unión entre el método socrático de buscar el "logos", con
la idea parmenídica de que el ser no es lo sensible; y esa unión da por
resultado la metafísica de Platón, que culmina en su famosa teoría de las
ideas, que voy a exponer ahora en pocas palabras. También Platón, como
Parménides y como todo metafísico en general, de cualquier época que sea,
arranca de la pregunta: ¿quién existe?, ¿quién es el ser? Pero Platón ya está
sobre aviso. Ya ha descubierto el error que había cometido Parménides al
confundir el ¿qué existe? con lo que el que existe es, al confundir la
existencia con la esencia. Y como está sobre aviso, no comete el mismo error,
sino que, por el contrario, distingue ya claramente entre la metafísica como
teoría de la existencia y la metafísica como teoría de la objetividad en
general. Ya hay en Platón, por consiguiente –aunque muy íntimamente unidas y no
fáciles de separar– una teoría de la existencia y una teoría de la objetividad,
una teoría del objetivo, una verdadera ontología, además de la metafísica. La
ontología de Platón está muy clara. Recuerden ustedes el "logos" de
Sócrates, la definición del concepto que cubre una porción de la realidad, lo
mismo que la figura "triángulo" cubre una porción de formas que se
dan en la realidad visible y tangible. ¿Qué es, pues, ese "logos"?
Platón lo analiza y encuentra que ese "logos" es una unidad
sintética, una unión donde una porción de entes o de caracteres están reunidos,
atados, formando una síntesis indisoluble. Pues bien: esa unión, esa unidad de
los caracteres que definen un objeto recortado en la realidad, la esencia de
ese objeto, o, como yo suelo decir, la consistencia, unida en una unidad
indisoluble, si la contemplamos ahora con una intuición directa del espíritu, y
luego a esa unidad le conferimos la realidad existencial, ésa es la idea. He
querido decirlo en un solo párrafo para que tengan ustedes la sensación
viviente de lo que es la idea.
Ahora vamos a explicar,
uno por uno, los elementos de esta idea. En primer lugar, la palabra
"idea" es un neologismo de Platón. Neologismo saben ustedes lo que
es. Es una palabra inventada, nueva; por eso se llama "neo logos".
Platón inventó esa palabra. La situación de los filósofos que empezaban a
filosofar hace veinticinco siglos era grave, porque no tenían a su disposición
terminología ninguna. Para nosotros es muy sencillo: tiramos del cajón de la
historia, y desde Platón hasta aquí tenemos una enormidad de términos para
decir lo que queremos decir. Pero entonces no había más que los términos del
idioma usual. Entonces los filósofos acudieron a dos recursos: uno, tomar del
idioma usual un término y darle sentido filosófico; el otro recurso consiste en
forjar un término nuevo. Esto hizo Platón al forjar la palabra "idea":
la formó con una raíz de un verbo griego que significa "ver". De modo
que "idea", en puridad, significa visión, intuición intelectual. Eso
es exactamente lo que significa idea. Pero la idea es una intuición intelectual
desde el punto de vista del sujeto que la intuye. Dejemos ahora el sujeto que
la intuye y tomemos la idea en sí misma, ella, la intuida en esa visión, el
objeto de la visión, y entonces la idea es dos cosas. En primer lugar, unidad,
reunión indisoluble, amalgama de todos los caracteres de una cosa, definición
de sus caracteres, la esencia de ellos, lo que yo llamo la consistencia. Y, en
segundo lugar, a eso le confiere Platón existencia real. De modo que las ideas
son las esencias existentes. de las cosas del mundo sensible. Cada cosa en el
mundo sensible tiene su idea en el mundo inteligible; y entonces aplica Platón
sin reparo ninguno a cada una de esas unidades que llama "ideas" los
caracteres que Parménides aplica al ser en general. Es decir: una idea es
siempre una. Hay muchas ideas. El mundo de las ideas está lleno de ideas. Pero
cada idea es una unidad absolutamente indestructible, inmóvil, inmutable,
intemporal, eterna. Esa idea es además el paradigma (es palabra platónica), el
modelo ejemplar al cual las cosas que vemos, oímos y tocamos se ajustan
imperfectamente. La mejor manera de explicar esta relación de similitud
imperfecta entre las cosas y las ideas, consiste en recordar que uno de los
orígenes de todo está en la geometría. Las cosas, forzosamente tienen que tener
una figura geométrica, pero la tienen imperfecta. Las cosas son cuadrados,
cuadriláteros. Pero ¿es un cuadrilátero perfecto este pizarrón? En modo alguno.
No hay más que acercarse y ver que los lados no son rectos; está muy torcido.
Si está muy bien hecho y a la vista no parece torcido, se acerca uno más y le
verá las anfractuosidades. No hay ninguna cosa que sea en su figura
perfectamente adecuada a la figura geométrica, que piensa el geómetra. Pues del
mismo modo, no hay ningún hombre realmente que sea absolutamente adecuado a la
idea del hombre. No hay ninguna estatua realmente que sea absolutamente
adecuada a la idea de belleza. No hay ningún ser en la naturaleza que sea
absolutamente adecuado a su idea en el mundo suprasensible. La relación entre
las cosas y las ideas es una relación en que las cosas participan de las
esencias ideales; pero no son más que una sombra, decantación, imperfección de
esas esencias ideales. En uno de sus diálogos, en La República, Platón compara
los dos mundos: el mundo sensible y el mundo inteligible, o, como él lo llama,
el cielo, el "topus uranos", el lugar celeste; los compara a las
sombras que se proyectarían en el fondo de una caverna oscura si por delante de
la entrada de esa caverna pasasen objetos iluminados por el sol. Del mismo modo
que entre las sombras proyectadas por esos objetos y los objetos mismos hay un
abismo de diferencia, y sin embargo, las sombras son en cierto modo partícipes
de la realidad de los objetos que pasan, del mismo modo los seres que
contemplamos en nuestra existencia sensible, en el mundo sensible, no son más
que sombras efímeras, transitorias, imperfectas, pasajeras, reproducciones
ínfimas, inferiores, de esas ideas puras, perfectas, eternas, inmarcesibles,
indisolubles, inmutables, siempre iguales a sí mismas, cuyo conjunto forma el
mundo de las ideas.
El conocimiento. Y
entonces, nuestro conocimiento, nuestra ciencia, nuestra "episteme",
¿en qué consiste? Consiste en elevarnos por medio de la dialéctica, de la
discusión, de las tesis que se contraponen y se van depurando en la lucha de
unas contra otras, para llegar desde el mundo sensible, por la discusión, a una
intuición intelectual de ese mundo suprasensible, compuesto todo él por las
unidades sintéticas que son las ideas y que a un mismo tiempo constituyen unidad
ontológica de la significación, unidad ontológica de lo que consiste, de la
esencia, y al mismo tiempo unidad existencial tras esa unidad ontológica. En el
mundo de las ideas hay además una jerarquía. Las ideas están en relación
jerárquica, mantienen entre sí esas relaciones, que son a su vez otras ideas.
Precisamente éste será uno de los puntos flacos del sistema platónico, y en
donde la perspicacia profunda de Aristóteles sabrá encontrar el punto débil en
donde penetrar. La idea del bien. Todas las ideas penden de una idea superior a
todas ellas, que es la idea del bien. Aquí resuena de nuevo, como un acorde que
vuelve al final de la sinfonía, aquel interés moral que había sido fundamental
en el pensamiento de Sócrates y que Platón también ha heredado. Para Platón, lo
importante es realizar la idea del bien. Que los Estados políticos formados en
la tierra por la unión de los hombres que viven en ella, sean lo mejor posible,
se ajusten lo más posible a esa idea del bien. Por eso pone toda su filosofía, toda
su metafísica y toda su ontología al servicio de la teoría política del Estado;
porque cree que así como la idea del bien es la idea suprema que rige y manda
todas las demás ideas, del mismo modo entre las cosas que existen en este mundo
sensible, aquella suprema que deberá más que ninguna coincidir lo más posible
con la idea del bien, es el Estado. Y dedica los dos más voluminosos diálogos
que ha escrito, La República y Las Leyes, a estudiar a fondo cómo debe ser la
constitución de un Estado ideal. Por cierto que encuentra, en resumen, que el
Estado ideal será un Estado en donde, o los que mandan sean filósofos, o sean
los filósofos los que mandan. De manera que en ese estado ideal a los filósofos
los encontramos en una posición que diremos privilegiada. He aquí su error, y
en esto consiste el punto flaco de su teoría política, porque los filósofos
mandan muy mal. Llegamos con esto al término de lo que me proponía decir a
ustedes en el día de hoy. Tenemos, creo, con la filosofía de Platón, todos los
hilos necesarios para comprender la de Aristóteles. La filosofía de Aristóteles
sería incomprensible si, como han querido los filósofos actuales de la escuela
de Marburgo, interpretásemos a Platón como una especie de Kant de hace
veinticinco siglos. Entonces Aristóteles sería incomprensible, porque lo que
hizo fundamentalmente es plasmar y dar una forma arquitectónica magnífica a los
gérmenes que hay en la filosofía de Platón. La filosofía de Platón no es, como
creen Natorp, Cohen y los fundadores de la escuela de Marburgo, no es ni mucho
menos, idealismo. Las ideas de Platón no son unidades sintéticas de nuestro
pensamiento y que nuestro pensamiento imprime a las sensaciones para darles
unidad y sustantividad. No, sino que para Platón, lo mismo que para Parménides,
las ideas son realidades que existen, las únicas realidades que existen, las
únicas existentes, puesto que las cosas que vemos y tocamos son sombras
efímeras; son lo que son, indirectamente y por "metaxis" o
participación con las ideas. Sólo de esta manera, comprendiendo a Platón en su
auténtica realidad metafísica, sólo entendiéndolo como un realismo de las
ideas, sólo así se puede entender a Aristóteles, porque lo que éste hará será
dar una lógica interna a todo el sistema y traerlo, por decirlo así, de su
cielo inaccesible, a esta tierra, para hacer que esas ideas, que son
trascendentes de las cosas percibidas, vengan a ser inmanentes, internas a
ellas. En suma, Aristóteles meterá la idea dentro de la cosa sensible. Esto es
lo que hará Aristóteles y lo que veremos en la próxima lección. (Fuente: García
Morente, Lecciones preliminares de filosofía).
Cuestionario
1.- ¿Qué son el mundo sensible y el mundo inteligible para Platón?
2.- Explique cabalmente: ¿Qué es una idea y cuáles son sus características?
3.- ¿Por qué las ideas tienen una relación jerárquica entre ellas?
4.- Explique la siguiente afirmación: "hay una relación de participación entre las ideas y las cosas"
5.- Critique, con argumentos, la siguiente afirmación: "Para Platón, las ideas son la verdadera realidad, y las cosas son apariencias".
Rúbrica de
evaluación
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Criterios/puntaje
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1
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2
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3
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Entrega
la tarea en la fecha estipulada.
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Se
aprecia un trabajo personal e individual del alumno/a.
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Se
evidencia comprensión de los contenidos.
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Se
cumple con reglas ortográficas (sintaxis gramática, etc.).
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Se
aprecia organización y coherencia en las ideas a exponer.
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Se
aprecia que el alumno buscó información complementaria.
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Se
aprecia argumentos coherentes y bien formulados.
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1 = mejorable 2 = suficiente 3 = excelente
Puntaje ideal: 21
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