lunes, 16 de marzo de 2020

Filosofía 2020 primera guía de trabajo


Platón y su concepción de la realidad

Aprendizajes esperados:

  • Comprender la teoría de las ideas de Platón.
  • Evaluar puntos fuertes y débiles de la concepción de la realidad de Platón.


La teoría platónica de las ideas. Esta convicción moral profunda y esta idea del concepto, las recoge Platón de Sócrates. Pero inmediatamente extiende, amplifica el uso del concepto, ya no sólo para la geometría, no sólo para las virtudes, como Sócrates, sino en general, para toda cosa en general. Convierte, pues, Platón el concepto en el instrumento para la determinación de toda cosa en general, e inmediatamente pone en relación esta aportación socrática con las enseñanzas recibidas de Parménides; une la idea de concepto, de" "logos", con la idea de "ser" y con los atributos del ser parmenídico, y de aquí resulta exactamente la solución peculiar de Platón al problema metafísico, su teoría de las ideas. He podido descubrir también entre mis muy escasos libros un pasaje de Aristóteles en que explica cómo Platón llegó a su filosofía, cómo Platón. llegó a su propio sistema. Se lo leeré a ustedes y verán que es exactamente tal como acabo de describir. Dice Aristóteles: "El que Sócrates se ocupase de los objetos éticos y no de la naturaleza en general, buscando en aquellos objetos éticos lo que tienen de general, y encaminando su reflexión principalmente a las definiciones indujo a Platón, que lo seguía, a opinar que la definición tenía como objeto algo distinto de lo sensible". He aquí la unión entre el método socrático de buscar el "logos", con la idea parmenídica de que el ser no es lo sensible; y esa unión da por resultado la metafísica de Platón, que culmina en su famosa teoría de las ideas, que voy a exponer ahora en pocas palabras. También Platón, como Parménides y como todo metafísico en general, de cualquier época que sea, arranca de la pregunta: ¿quién existe?, ¿quién es el ser? Pero Platón ya está sobre aviso. Ya ha descubierto el error que había cometido Parménides al confundir el ¿qué existe? con lo que el que existe es, al confundir la existencia con la esencia. Y como está sobre aviso, no comete el mismo error, sino que, por el contrario, distingue ya claramente entre la metafísica como teoría de la existencia y la metafísica como teoría de la objetividad en general. Ya hay en Platón, por consiguiente –aunque muy íntimamente unidas y no fáciles de separar– una teoría de la existencia y una teoría de la objetividad, una teoría del objetivo, una verdadera ontología, además de la metafísica. La ontología de Platón está muy clara. Recuerden ustedes el "logos" de Sócrates, la definición del concepto que cubre una porción de la realidad, lo mismo que la figura "triángulo" cubre una porción de formas que se dan en la realidad visible y tangible. ¿Qué es, pues, ese "logos"? Platón lo analiza y encuentra que ese "logos" es una unidad sintética, una unión donde una porción de entes o de caracteres están reunidos, atados, formando una síntesis indisoluble. Pues bien: esa unión, esa unidad de los caracteres que definen un objeto recortado en la realidad, la esencia de ese objeto, o, como yo suelo decir, la consistencia, unida en una unidad indisoluble, si la contemplamos ahora con una intuición directa del espíritu, y luego a esa unidad le conferimos la realidad existencial, ésa es la idea. He querido decirlo en un solo párrafo para que tengan ustedes la sensación viviente de lo que es la idea.
Ahora vamos a explicar, uno por uno, los elementos de esta idea. En primer lugar, la palabra "idea" es un neologismo de Platón. Neologismo saben ustedes lo que es. Es una palabra inventada, nueva; por eso se llama "neo logos". Platón inventó esa palabra. La situación de los filósofos que empezaban a filosofar hace veinticinco siglos era grave, porque no tenían a su disposición terminología ninguna. Para nosotros es muy sencillo: tiramos del cajón de la historia, y desde Platón hasta aquí tenemos una enormidad de términos para decir lo que queremos decir. Pero entonces no había más que los términos del idioma usual. Entonces los filósofos acudieron a dos recursos: uno, tomar del idioma usual un término y darle sentido filosófico; el otro recurso consiste en forjar un término nuevo. Esto hizo Platón al forjar la palabra "idea": la formó con una raíz de un verbo griego que significa "ver". De modo que "idea", en puridad, significa visión, intuición intelectual. Eso es exactamente lo que significa idea. Pero la idea es una intuición intelectual desde el punto de vista del sujeto que la intuye. Dejemos ahora el sujeto que la intuye y tomemos la idea en sí misma, ella, la intuida en esa visión, el objeto de la visión, y entonces la idea es dos cosas. En primer lugar, unidad, reunión indisoluble, amalgama de todos los caracteres de una cosa, definición de sus caracteres, la esencia de ellos, lo que yo llamo la consistencia. Y, en segundo lugar, a eso le confiere Platón existencia real. De modo que las ideas son las esencias existentes. de las cosas del mundo sensible. Cada cosa en el mundo sensible tiene su idea en el mundo inteligible; y entonces aplica Platón sin reparo ninguno a cada una de esas unidades que llama "ideas" los caracteres que Parménides aplica al ser en general. Es decir: una idea es siempre una. Hay muchas ideas. El mundo de las ideas está lleno de ideas. Pero cada idea es una unidad absolutamente indestructible, inmóvil, inmutable, intemporal, eterna. Esa idea es además el paradigma (es palabra platónica), el modelo ejemplar al cual las cosas que vemos, oímos y tocamos se ajustan imperfectamente. La mejor manera de explicar esta relación de similitud imperfecta entre las cosas y las ideas, consiste en recordar que uno de los orígenes de todo está en la geometría. Las cosas, forzosamente tienen que tener una figura geométrica, pero la tienen imperfecta. Las cosas son cuadrados, cuadriláteros. Pero ¿es un cuadrilátero perfecto este pizarrón? En modo alguno. No hay más que acercarse y ver que los lados no son rectos; está muy torcido. Si está muy bien hecho y a la vista no parece torcido, se acerca uno más y le verá las anfractuosidades. No hay ninguna cosa que sea en su figura perfectamente adecuada a la figura geométrica, que piensa el geómetra. Pues del mismo modo, no hay ningún hombre realmente que sea absolutamente adecuado a la idea del hombre. No hay ninguna estatua realmente que sea absolutamente adecuada a la idea de belleza. No hay ningún ser en la naturaleza que sea absolutamente adecuado a su idea en el mundo suprasensible. La relación entre las cosas y las ideas es una relación en que las cosas participan de las esencias ideales; pero no son más que una sombra, decantación, imperfección de esas esencias ideales. En uno de sus diálogos, en La República, Platón compara los dos mundos: el mundo sensible y el mundo inteligible, o, como él lo llama, el cielo, el "topus uranos", el lugar celeste; los compara a las sombras que se proyectarían en el fondo de una caverna oscura si por delante de la entrada de esa caverna pasasen objetos iluminados por el sol. Del mismo modo que entre las sombras proyectadas por esos objetos y los objetos mismos hay un abismo de diferencia, y sin embargo, las sombras son en cierto modo partícipes de la realidad de los objetos que pasan, del mismo modo los seres que contemplamos en nuestra existencia sensible, en el mundo sensible, no son más que sombras efímeras, transitorias, imperfectas, pasajeras, reproducciones ínfimas, inferiores, de esas ideas puras, perfectas, eternas, inmarcesibles, indisolubles, inmutables, siempre iguales a sí mismas, cuyo conjunto forma el mundo de las ideas.

El conocimiento. Y entonces, nuestro conocimiento, nuestra ciencia, nuestra "episteme", ¿en qué consiste? Consiste en elevarnos por medio de la dialéctica, de la discusión, de las tesis que se contraponen y se van depurando en la lucha de unas contra otras, para llegar desde el mundo sensible, por la discusión, a una intuición intelectual de ese mundo suprasensible, compuesto todo él por las unidades sintéticas que son las ideas y que a un mismo tiempo constituyen unidad ontológica de la significación, unidad ontológica de lo que consiste, de la esencia, y al mismo tiempo unidad existencial tras esa unidad ontológica. En el mundo de las ideas hay además una jerarquía. Las ideas están en relación jerárquica, mantienen entre sí esas relaciones, que son a su vez otras ideas. Precisamente éste será uno de los puntos flacos del sistema platónico, y en donde la perspicacia profunda de Aristóteles sabrá encontrar el punto débil en donde penetrar. La idea del bien. Todas las ideas penden de una idea superior a todas ellas, que es la idea del bien. Aquí resuena de nuevo, como un acorde que vuelve al final de la sinfonía, aquel interés moral que había sido fundamental en el pensamiento de Sócrates y que Platón también ha heredado. Para Platón, lo importante es realizar la idea del bien. Que los Estados políticos formados en la tierra por la unión de los hombres que viven en ella, sean lo mejor posible, se ajusten lo más posible a esa idea del bien. Por eso pone toda su filosofía, toda su metafísica y toda su ontología al servicio de la teoría política del Estado; porque cree que así como la idea del bien es la idea suprema que rige y manda todas las demás ideas, del mismo modo entre las cosas que existen en este mundo sensible, aquella suprema que deberá más que ninguna coincidir lo más posible con la idea del bien, es el Estado. Y dedica los dos más voluminosos diálogos que ha escrito, La República y Las Leyes, a estudiar a fondo cómo debe ser la constitución de un Estado ideal. Por cierto que encuentra, en resumen, que el Estado ideal será un Estado en donde, o los que mandan sean filósofos, o sean los filósofos los que mandan. De manera que en ese estado ideal a los filósofos los encontramos en una posición que diremos privilegiada. He aquí su error, y en esto consiste el punto flaco de su teoría política, porque los filósofos mandan muy mal. Llegamos con esto al término de lo que me proponía decir a ustedes en el día de hoy. Tenemos, creo, con la filosofía de Platón, todos los hilos necesarios para comprender la de Aristóteles. La filosofía de Aristóteles sería incomprensible si, como han querido los filósofos actuales de la escuela de Marburgo, interpretásemos a Platón como una especie de Kant de hace veinticinco siglos. Entonces Aristóteles sería incomprensible, porque lo que hizo fundamentalmente es plasmar y dar una forma arquitectónica magnífica a los gérmenes que hay en la filosofía de Platón. La filosofía de Platón no es, como creen Natorp, Cohen y los fundadores de la escuela de Marburgo, no es ni mucho menos, idealismo. Las ideas de Platón no son unidades sintéticas de nuestro pensamiento y que nuestro pensamiento imprime a las sensaciones para darles unidad y sustantividad. No, sino que para Platón, lo mismo que para Parménides, las ideas son realidades que existen, las únicas realidades que existen, las únicas existentes, puesto que las cosas que vemos y tocamos son sombras efímeras; son lo que son, indirectamente y por "metaxis" o participación con las ideas. Sólo de esta manera, comprendiendo a Platón en su auténtica realidad metafísica, sólo entendiéndolo como un realismo de las ideas, sólo así se puede entender a Aristóteles, porque lo que éste hará será dar una lógica interna a todo el sistema y traerlo, por decirlo así, de su cielo inaccesible, a esta tierra, para hacer que esas ideas, que son trascendentes de las cosas percibidas, vengan a ser inmanentes, internas a ellas. En suma, Aristóteles meterá la idea dentro de la cosa sensible. Esto es lo que hará Aristóteles y lo que veremos en la próxima lección. (Fuente: García Morente, Lecciones preliminares de filosofía).

Cuestionario

1.- ¿Qué son el mundo sensible y el mundo inteligible para Platón?

2.- Explique cabalmente: ¿Qué es una idea y cuáles son sus características?

3.- ¿Por qué las ideas tienen una relación jerárquica entre ellas?

4.- Explique la siguiente afirmación: "hay una relación de participación entre las ideas y las cosas"

5.- Critique, con argumentos, la siguiente afirmación: "Para Platón, las ideas son la verdadera realidad, y las cosas son apariencias".   

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Rúbrica de evaluación
Criterios/puntaje
1
2
3
Entrega la tarea en la fecha estipulada.



Se aprecia un trabajo personal e individual del alumno/a.



Se evidencia comprensión de los contenidos.



Se cumple con reglas ortográficas (sintaxis gramática, etc.).



Se aprecia organización y coherencia en las ideas a exponer.



Se aprecia que el alumno buscó información complementaria.



Se aprecia argumentos coherentes y bien formulados.




1 = mejorable        2 = suficiente     3 = excelente
Puntaje ideal: 21

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